Un Desayuno Bajo las Estrellas (Capítulo IV)

Los días de la semana volaban como hojas movidas por el viento, casi sin darse cuenta Olivia se despertó el sábado y al cabo de un rato se acordó de la fiesta de Víctor, a la cual acudiría Felipe, por el que había suspirado desde hacía tiempo. Poco tardó en coger el portátil y esperar la videollamada con Ariadna y Mónica para hablar sobre que se pondrían esa noche. Olivia se ponía muy nerviosa cada vez que se tenía que arreglar, nunca sabía que ponerse y al final solía ponerse aquello en que sus amigas estuvieran de acuerdo.
Para ella esa noche tenía mucha importancia, era su mejor oportunidad para acercarse definitivamente a Felipe, anteriormente ya se habían visto en otras fiestas pero por una razón u otra nunca llegaba el momento que tanto ansiaba Olivia. 

La espera terminó y por fin se rompió el silencio con la voz de Mónica:

-Hola chicas, ¿Cómo vais? ¿Ya tenéis decidido qué os vais a poner? Yo si, me pondré este vestido azul cielo. -Dijo Mónica enseñando el vestido por la cámara.
-Uy qué guapa vas a ir. -Respondió de pronto Ariadna. -¿A quién quieres impresionar eh?
-Por favor no empieces otra vez con eso...
-Oye pues la verdad es que es precioso el vestido. -Añadió Olivia. -Seguro que te queda genial. Yo también me voy a poner un vestido, pero el mío es rojo carmesí.
-Pues yo voy a ir con tejanos y una camisa, paso de ir con vestido...-Dijo Ariadna.
-Para ser tú ya es mucho, creo que solo te he visto dos veces con camisa. -Contestó Mónica casi riéndose.

Ariadna era una chica sencilla, siempre vestía con ropa básica y cómoda, no se dejaba llevar por modas ni nada, era muy suya para vestir y aunque Mónica y Olivia se rieran a veces de ello, en el fondo la admiraban por ser capaz de llevar siempre lo que le apeteciera sin pensar en los demás.
Una de las cosas que más las diferenciaba era su entorno familiar, mientras Mónica y Olivia eran de familias adineradas en las que constantemente se tenían que arreglar, Ariadna tenía una familia normal, libre de compromisos y fiestas para estirados como decía ella.

-Por mucho que a mí no me gusten los vestidos, tengo que decir que iréis guapísimas seguro, siempre os digo que la verdad belleza es la natural. -Dijo Ariadna.
-Ya bueno, pero un poco de rimmel y pintalabios nunca van mal, además que no todas tenemos la suerte de estar guapas al natural como tú. -Contestó Mónica, quien en el fondo siempre había sido muy insegura consigo misma y lo intentaba esconder con ropa bonita y maquillaje.
-Si te aceptaras tal y como eres ya verías que...-Decía Ariadna cuando de repente les interrumpió Olivia.
-¿Chicas creéis que debería hablar con Felipe? Es que no sé, si que en alguna fiesta ha habido cierto acercamiento pero es que siempre se queda en eso y se rumorea que hace lo mismo con todas y la verdad es que no sé qué hacer.
-Una cosa cari, ¿Qué más da lo que digan sobre lo que hace las demás? Lo único que importa es que a ti te gusta y seguramente tú a él también, lo demás sobra. -Respondió Mónica.
-Yo no digo nada porque sabes que pienso a mi manera ja, ja, ja, pero bueno hagas lo que hagas te apoyamos. -Añadió Ariadna.
-Uff, no sé, de todos modos gracias amores por escucharme, sé que me pongo muy pesada con estas cosas y os lo coméis todo vosotras, si es que sois las mejores. En fin esta noche os veo allí, ya veréis lo bien que lo pasamos. Hasta luego.

Olivia cerró el portátil y se tumbó en la cama durante unos segundos. Las horas parecían siglos, y cada minuto miraba el reloj con la esperanza de que hubiera avanzado considerablemente, pero era inútil, cuanto más pensaba en el tiempo más lento parecía pasar. Buscando distraerse sacó de un cajón un cuaderno de dibujo y se quedó observando el retrato de una mujer durante un rato, tras el cual sus ojos empezaron a producir lágrimas que poco a poco iban bajando por sus mejillas hasta llegar al cuaderno.
De pronto su padre entró en el cuarto y la vio llorando con el dibujo ante lo cual la abrazó y le besó en la frente.
-¿Era preciosa verdad?
-La verdad es que sí, no hay día que no piense en ella, tu madre era una mujer fascinante, lo era todo para mí...
-Pero sin embargo este es el único recuerdo que hay de ella en esta casa, ni una foto, ni un cuadro, nada. ¿Por qué?
-Porque si cada día viera su cara no sería capaz de seguir adelante. Cada vez que veía una imagen suya más lejos la sentía así que decidí deshacerme de todo.
-Yo no pienso igual que tú, para mí está a mi lado cada vez que veo este dibujo, me acuerdo de como me arropaba por las noches y conseguía que durmiera tranquila, para mí aun está viva, en mi corazón siempre lo estará gracias a este dibujo que me permite no olvidarle nunca.
-Con el tiempo verás lo duro que es el recuerdo cielo, pero ahora olvídate de eso, tienes que vivir la vida, disfruta cada minuto, ¿No tenías esta noche una fiesta de hecho?- Dijo intentando cambiar el curso de la conversación.
-Sí, mira papá me pondré este vestido, ¿Qué te parece?
-Que estarás preciosa, como lo estaba siempre tu madre.- Respondió él visiblemente emocionado, -Bueno cielo me voy que tengo una reunión importante, pásalo muy bien esta noche.

Le volvió a besar la frente y se marchó. Olivia se quedó observando otra vez el retrato de su madre y tras besarlo volvió a guardarlo en el cajón.
Después de comer se puso a dibujar y el tiempo pasó volando hasta llegar la hora de arreglarse. Entonces se puso su vestido rojo y se maquilló. Cuando estuvo lista bajó a la puerta donde le esperaba un coche para llevarla a la fiesta, pues así lo había dispuesto su padre,

Al llegar allí se bajó del coche y de pronto vio como alguien se le acercaba corriendo y se le abalanzó de tal manera que casi se caen al suelo. Una vez pasado el susto se percató que se trataba de Mónica.
-¡Hola Oli qué guapa estás!
-Dios santo Mónica ¿Sabes el susto que me has dado? ¡Casi nos matamos! -Respondió Olivia todavía en shock.

Respiró un segundo y se fijó en su alrededor, la música sonaba por toda la zona, todo el mundo bailaba y bebía sin parar. Olivia miraba a la gente sin parar esperando ver a Ariadna pero no alcanzó a verla.
-¿Mónica aún no ha llegado Ari?
-Creo que no, pero no te preocupes ya llegará, ¡Vamos a disfrutar de la fiesta!

Las dos se dirigieron hacia el edificio donde parecía ser más intensa la fiesta pero por el camino una sombra apareció de la nada.
-Hola Olivia.
-La madre que te... Víctor casi me da un ataque, ¿Tienes que aparecer así de la nada como un fantasma?
-Lo siento... Por cierto, estás preciosa con ese vestido, el rojo te resalta el color de tus ojos.
De repente apareció otro chico por detrás de Víctor y les interrumpió:
-Madre mía Olivia estás que tela con ese vestido.
La cara de Olivia tomó rápidamente un color rojizo que no tardó en ocultarlo agachando la cabeza y sonriendo tímidamente.
-Hombre Felipe no te había visto llegar... -Dijo Víctor, no muy contento con la reciente aparición de Felipe.
-Oye veniros dentro a bailar, que la fiesta empieza ahora que habéis llegado vosotras. -Dijo Felipe.
-¡Venga vamos Oli que yo quiero bailar! -Exclamó Mónica.

Así pues mientras Mónica, Olivia y Felipe se dirigían al edificio principal a bailar, Víctor se quedó petrificado unos segundos, otra vez se le habían adelantado y esta vez en sus narices.
Durante un rato estuvieron los tres bailando hasta que de pronto Mónica recibió una llamada, era Ariadna que estaba llegando y le pedía que le fueran a buscar, ante esta oportunidad de dejar a Olivia a solas con Felipe les dijo que no se movieran que se iba a buscar a Ariadna.
En cuanto se fue Felipe se acercó al oído de Olivia y le susurró:
-Por fin solos.

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